Tal y como suena el título de la entrada parece el típico discurso aburrido que tan cansado estamos de escuchar por la televisión y la radio, pero nada más cerca de la realidad.
Creo que hay mucha gente que ya está cansada de tanto mensaje político, subidas de impuestos, de recortes, de tanta austeridad para las personas de a pié mientras unos pocos (que supuestamente son los que han actuado mal) son ayudados con el dinero público, la misma que está siendo exprimida poco a poco.
Recientemente estuve viajando por Portugal, es mi segundo viaje por estar tierras. En esta ocasión quería que mi viaje no fuese tan vacacional, sino tener la oportunidad de mezclarme con sus habitantes y vivir la ciudad más de cerca, en este caso su capital, Lisboa.


Como todos saben (y sino ya se lo digo yo), Portugal es uno de los países rescatados por la Unión Europea debido a la delicada situación que alcanzo su economía. Hasta el momento de mi visita, lo único que sabía del rescate al país vecino es lo poco que se informo en las noticias y la influencia que tuvo en las bolsas de los países vecinos, pero hablando con sus habitantes sobre su situación mi visión cambio radicalmente. Y sinceramente, no me gusta nada lo que vi. En mi paso por el país, pude comprobar como sus ciudadanos son exprimidos por el gobierno, y es que por mucho que digan, los intereses de los rescates los acaban pagando dichos ciudadanos. Muchos dirán “menudo descubrimiento, eso ya se sabía”, pero no es lo mismo saberlo que descubrirlo viviendolo en la piel. El ejemplo más claro y que me recordó mucho la línea que está siguiendo España es el peaje de las carreteras. Hace un par de años en mi primera visita, se podía circular libremente por el país, ahora hay que pagar mínimo algo más de 4 € por recorrer unos pocos cientos de kilómetros o casi 15 € por entrar o salir del país. Pero eso no es nada en comparación con las “tretas” que han realizado en este procedimiento para cobrar más a los conductores. Al paso por los puestos de peaje no son como los españoles, son puestos en los que no hay ningún tipo de control, vayas de seguridad, personal o cartel que indique su funcionamiento, por lo que todo aquel que desconozca el funcionamiento (porque el idioma no sirve de mucho) pasa fácilmente por los puestos de peaje sin recoger ticket alguno pensando que le cobrarán al salir o que por el día u hora no hay que pagar, tal y como pasa en las autopistas españolas. Cual fue mi sorpresa al llegar al puesto de peaje para realizar el pago, la trabajadora muy amablemente entiende mi situación de no entender el funcionamiento del sistema, pero que tengo que pagar la friolera cantidad de 53 € sí o sí y sino, multa a pagar en el momento o el correspondiente lío que se formaría.
El problema que veo en España es que no se hace nada de forma colectiva que surta efecto y es que no se recibe ningún tipo de ayuda desde el poder, los políticos. Se han centrado en medidas de austeridad pero, no conozco ningún país que crezca asfixiando a sus ciudadanos y empresas con continuas subidas de impuestos. Y es que las personas en tiempos difíciles sacan su instinto más primario, la supervivencia, la supervivencia individual. Cada ser individual intenta solucionar sus problemas de forma que pase la crisis como mejor pueda o como se diría vulgarmente “aguantar el chaparrón como buena mente se pueda”, y más cuando la gente está cansada de escuchar tanto las palabras crisis, paro, etc. viviendo situaciones difíciles de cerca.
Tanto que se habla de crear confianza, como se crea confianza es apoyando a proyectos e ideas que trabajen por el colectivo, es decir, trabajar por generar empleo y ayudar a esas personas que peor lo están pasando porque de no ser así, la gente se ahogará hasta el punto de que costará más de una década recuperar el estado de bienestar.
Solución: Cambiar a nuestros representantes por gente competente y que realmente mire por el bienestar nacional.
Pero como cambiar a las personas que dictan las leyes a su antojo e incluso las que permitirían ayudar al país de la forma más correcta y no de la que especuladores, amigos y políticos ajenos al país dictan. Es hora de ser patriotas y mirar por nuestro país y nuestra gente.

De no ser así, de seguir ahogando y exprimiendo a la gente, un futuro posible son las palabras que dicen Juan de Mairena a sus alumnos: “Algún día pudiéramos encontrarnos con esta dualidad: por un lado, la guerra, inevitable; por otro, la paz, vacía. dicho de otra forma: cuando la paz esté hueca, horra de todo contenido religioso, metafísico, ético, ect., y la guerra cargada de razones polémicas, de motivos para guerrear, apoyada en una religión y una metafísica y una moral, y hasta una ciencia de combate, ¿qué podrá la paz contra la guerra?
El pacifismo entonces sólo querrá decir: miedo a los terribles estragos de la guerra. La guerra, matribus detestata, tendrá der su parte a todos los hombres animosos, frente a una paz sólo acompañada por el miedo. En mala compañía irá entonces la paz. Os juro que no quisiera alcanzar esos tiempos.”

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *